Entrevista Carles Margarit

carlesNSM dialogó con el saxofonista y compositor Catalán Carles Margarit, en su visita a Argentina el pasado mes de Marzo. Se presentó junto a Santa Fe Jazz Ensamble en el Paraninfo de la UNL. La composición, los arreglos, las mixturas, la música del mundo, fueron los temas que se abordaron.

- ¿Cómo es el proceso creativo de tus obras? ¿Cómo es el momento de composición?

- Es el gusto de todo lo que has estudiado y escuchado. Es el gusto y eso lo intento analizar. Lo que me llama la atención para descubrir cómo se hace. A partir de ahí empiezo a trabajar: a veces partiendo de acordes, a veces de una frase, generalmente con el piano y voy probando cosas. A veces no sale nada y voy descartando y a partir de ahí se va haciendo un camino. Otras veces es puramente intuitivo, es una mezcla de la teoría que uno sabe más las ideas, siempre es lo más complicado esto de plasmar el mundo de las ideas en el papel.


- Un tema de tu disco se llama Dear John, es un homenaje a John Coltrane, imagino que ha sido uno de los artistas que ha influido al momento de componer o interpretar la música.

- Sí, hablando de saxos puedo decirte Charlie Parker, Dexter Gordon y John Coltrane, son los tres pilares y muchos otros como más modernos son Chris Potter, que toca con Dave Holland, contrabajista. Lo que me gusta de los intérpretes o los saxofonistas es cuando trabajan sobre una célula temática y que van construyendo su interpretación y su solo a partir de ahí. Son como neoclásicos que miran para atrás y conocen perfectamente la tradición pero que intentan ir un poco más para adelante, más atrevidos con la armonía y todos los recursos que van ellos mismos evolucionando.


- ¿Qué opinión te merece la mixtura de distintos estilos con el jazz?

- Yo creo que la virtud que tiene el jazz, o el código de funcionamiento que tiene el jazz es que es un género que puede absorber muchos estilos o géneros distintos, es muy manipulable, muy maneable y te permite hacer muchos caminos a partir de una idea jazzística. Desde hace un tiempo está como de moda hacer este mestizaje, esta mezcla ya sea con el folklore de cualquier país intentar ponerlo con el lenguaje del jazz, y es un camino interesante. Tampoco es nuevo, porque pienso en Béla Bartok que lo que hacía era tomar el folklore de su país y lo llevaba a su territorio, era capaz de montar piezas para piano, o más compleja para orquesta de cuerdas u orquesta sinfónica. Es una idea de años pero que se retoma constantemente.


- Quizás una manera de hacer propio un género como el jazz que es tan universal...

- Durante mucho tiempo el jazz parecía que era exclusivo de los norteamericanos, y sólo los auténticos eran lo que los tocaban bien, y yo creo que ahora es como un lenguaje universal porque la música es universal y no tiene fronteras. Creo que la virtud y la gracia de la música, uno de los aspectos importantes, es que es un lenguaje que es universal porque tú tocas con un chino y no te entiendes pero la música sí es universal y te entiendes musicalmente. A veces te encuentras con personas que no puedes comunicarte verbalmente pero con la música sí. Se trata de tener un espíritu de superación, de curiosidad y a partir de allí uno tiene que intentar buscar una voz propia, que es lo más difícil que hay dentro de una disciplina artística.


- ¿Creés que en esa búsqueda está lo vanguardista dentro del género?

- Bueno, yo entiendo lo vanguardista como lo que se está haciendo en este momento. Hay muchas corrientes, desde la música disonante que está fuera del sistema tonal que es difícil de escuchar, he escuchado cosas muy interesantes... yo creo que en el fondo, la música sea de la corriente o del estilo que sea, lo que tiene que producir es emoción, entonces da igual el recurso que uses.

 

 

 
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